Hay días en los que uno desea alejarse del ruido diario y escaparse a un lugar donde el mar, el paisaje y los planes ayuden a cambiar de escenario. El norte de Mallorca es ese destino, reúne todo lo necesario para vivir una escapada en pareja entre rincones donde disfrutar sin mirar demasiado el reloj.
Desde PortBlue hemos seleccionado 6 planes diferentes para disfrutar de esta zona de la isla.
- Perderse por las calles de Artà
Artà es uno de esos pueblos que conserva su esencia intacta, con una estética rural mediterránea que invita a descubrir la zona sin un rumbo fijo. Este plan es perfecto para desconectar de las ubicaciones más costeras.
Entre comercios artesanales, plazas pequeñas y calles empedradas se disfruta de una Mallorca más auténtica y tradicional. Sobre el casco urbano destaca la silueta del Santuario de Sant Salvador, uno de los elementos más reconocibles de Artà y un mirador privilegiado sobre los alrededores.
Es precisamente esa atmósfera la que convierte Artà en un lugar perfecto para disfrutar en pareja, donde pasear de la mano y perderse entre sus calles estrechas.
- Visitar el castillo de Capdepera
El castillo de Capdepera es uno de los lugares con más importancia histórica de todo el noreste. Su imponente muralla gótica rodea la cima de la colina donde descansa el castillo, creando una silueta reconocible a kilómetros de distancia. Desde el interior, unas vistas panorámicas se abren hasta los campos de Capdepera y la costa que rodea Cala Ratjada.
Las casas de piedra que se encuentran en el interior recuerdan a la construcción estratégica de este lugar.
Y es que su construcción, en el año 1300, fue ordenada por el rey Jaime II, con el objetivo de proteger a los habitantes de los ataques piratas frecuentes en la isla, además de servir como punto de vigilancia de la costa, por su posición elevada.
El castillo puede visitarse cada día, pero el horario cambia ligeramente según la temporada:
- Del 1 de octubre al 31 de marzo de 10:00 a 17:00
- Del 1 de abril al 30 de abril abre de 10:00 a 19:00
- Del 1 de mayo al 30 de septiembre de 10:00 a 20:00
- Descubrir los secretos que esconde el casco antiguo de Alcudia
El centro histórico de Alcúdia es otro de esos lugares que invita a pasear sin guiarse por una ruta. Su estética se resume en calles empedradas y casas tradicionales mallorquinas, todo esto protegido por una muralla con más de 6 siglos de historia.
Sin embargo, gran parte de su encanto se debe a algo más que la estética, y es que esta zona esconde años de historia oculta.
Pocos conocen la historia de la iglesia de Sant Jaume, cuyo edificio original se derrumbó casi por completo en una sola noche, dando lugar a diferentes relatos y leyendas que todavía forman parte de la memoria local.
Otra curiosidad que no puede pasar desapercibida son las diferentes marcas que hay en la muralla, causadas por cañonazos de piratas que intentaron derribar esta muralla siglos atrás.
A pocos metros del casco histórico se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Pollentia, algo que nos recuerda que mucho antes de que existiera Alcudia esta zona ya era uno de los principales núcleos de población de la isla.
- Descubrir la playa de Formentor
La playa de Formentor es uno de esos sitios que ayuda a entender por qué Mallorca es famosa mundialmente por su costa. Aquí el mar aparece entre pinos, con esa mezcla de azul turquesa y sombra que hace que el paisaje se sienta distinto. La playa se extiende frente a la bahía de Pollença acompañada por un islote que aporta identidad al escenario.
Es un lugar para caminar por la orilla, dejar que el agua cubra los pies y tumbarse observando cómo la luz transforma el paisaje a medida que avanza el día. Un plan sencillo pero de esos que funcionan especialmente bien cuando se hacen en compañía.
- Pasear por el puerto de Sóller durante el atardecer
Este plan consiste en dejarse llevar por uno de los paseos marítimos más bonitos de Mallorca. Durante las últimas horas de sol adquiere un encanto totalmente diferente, la luz tiñe el mar, las fachadas y las pequeñas embarcaciones de tonos cálidos.
Es un momento más para caminar sin prisas de la mano de tu pareja y sentarse en alguna terraza a contemplar la atmósfera romántica que se crea durante el atardecer.
Por supuesto la gastronomía tiene un papel importante en esta escapada. En el puerto los restaurantes especializados en pescado y marisco completan la experiencia, gracias a la tradición pesquera de la zona y la posibilidad de disfrutar de algunos de los productos más frescos del Mediterráneo.
- Ver la puesta de sol desde Sa Foradada
El siguiente plan se basa en contemplar el mar desde otra perspectiva, una perspectiva de altura. En la costa de Deià se encuentra uno de los rincones más emblemáticos de la Sierra de Tramuntana, un paisaje que parece diseñado para despedir el día.
Desde el mirador las vistas se abren hacia Sa Foradada, una pequeña península que recibe su nombre por el gran agujero que atraviesa la roca. A medida que el sol se acerca al horizonte la luz transforma los acantilados y crea una de las escenas que más se recordará del viaje.
Es un plan sencillo y fácil de llevar a cabo, sin embargo, hay que ir con antelación ya que las plazas de parking son limitadas y el atardecer es uno de los momentos más concurridos en esta ubicación.
A veces una escapada en pareja es lo único que necesitas para volver a disfrutar de los pequeños momentos. Mallorca es uno de los destinos preferidos para este tipo de viajes por la infinidad de planes tranquilos con un encanto especial. En el norte, PortBlue Club Pollentia Resort & Spa se convierte en uno de los mejores puntos de partida para descubrir el norte de la isla.