Septiembre es el secreto mejor guardado de Menorca. Las calas que en agosto rebosaban de toallas recuperan su silencio. El agua conserva todo el calor del verano, pero la luz ya es otra: más baja, más dorada, casi de miel sobre los acantilados del sur. Los pinares huelen a resina y las sabinas, retorcidas por la tramontana, proyectan sombras largas sobre los caminos. Es la isla en su versión más honda, la que solo se revela a quien no tiene prisa. El momento de calzarse unas buenas zapatillas y descubrir Menorca como se descubren las cosas importantes: despacio.
Un camino con siglos de historia
El Camí de Cavalls rodea Menorca entera, unos 185 kilómetros que siguen la línea de costa. Su origen se remonta a siglos atrás, cuando jinetes armados patrullaban el litoral para vigilar la llegada de enemigos por mar. Hoy aquellos vigías han dejado paso a caminantes, y lo que fue una ruta de defensa es una de las grandes experiencias de una isla declarada Reserva de la Biosfera.
No hace falta recorrerlo entero. Basta un tramo para entender por qué enamora.
El sur, desde la puerta del hotel
El tramo sur que arranca junto a Cala’n Bosch y Son Xoriguer es, para muchos, el más bello de todo el recorrido. Y empieza a pocos metros de La Quinta Menorca.
El sendero avanza entre acantilados bajos, pinares y sabinas retorcidas por el viento. Primero aparecen los arenales de Son Saura, amplios y serenos. Más adelante, Cala en Turqueta, con su agua de un turquesa que parece retocado. Y, para quien quiera llegar más lejos, Macarella y Macarelleta, dos de las postales más conocidas de Menorca.
En pleno verano, estas calas se llenan. En septiembre, en cambio, es fácil encontrar un rincón propio. Llegar caminando, además, tiene otro sabor: el baño se convierte en recompensa.
Cómo vivirlo sin prisa
La clave está en elegir el ritmo. Puedes recorrer un tramo corto hasta Son Saura y volver, o caminar hasta Turqueta y regresar en taxi o transporte. No es una competición: es un paseo con paradas.
Algunos consejos para disfrutarlo:
- Sal temprano. La primera luz de la mañana es la más bonita y el calor todavía no aprieta.
- Lleva agua suficiente, protección solar y calzado cerrado. El terreno combina tierra, roca y arena.
- Respeta el entorno. Es un espacio natural protegido: no dejes huella más allá de tus pisadas.
El atardecer, en el faro
Si aún te quedan fuerzas, el día tiene un último regalo. Al oeste del hotel, el faro de Cap d’Artrutx es uno de los mejores miradores para despedir el sol. Desde aquí, en los días despejados, Mallorca se dibuja en el horizonte. El cielo se enciende sobre el mar, y por un momento todo se detiene.
Volver a La Quinta
Después del camino, el cuerpo pide calma. Y La Quinta Menorca sabe ofrecerla. Un hotel boutique de cinco estrellas solo para adultos, de arquitectura colonial y rodeado de naturaleza, donde cada detalle está pensado para que el descanso sea completo.
El spa es el lugar perfecto para soltar los kilómetros. Y la cena en el restaurante Son Xoriguer, liderado por el chef Gregorio Izquierdo, pone el broche al día con una cocina que mira al producto de la isla.
Septiembre en Menorca no es el final del verano. Es su mejor versión: más tranquila, más luminosa, más tuya.
Reserva tu escapada de septiembre en La Quinta Menorca by PortBlue Boutique y descubre la isla a tu ritmo.